No esperes a año nuevo para establecer tus propósitos.

Propósito (nombre masculino): Determinación firme de hacer algo.

En mi Instagram tengo una publicación que me encanta y me define bastante. Antes de seguir leyendo te invito a que la veas y hagas una reflexión. También le puedes dar al corazón y así sabré que te ha gustado. Te tomará 10 segundos (lo prometo), click aquí.

En la vida hay dos momentos: ahora y demasiado tarde. Con esto quiero decirte que el momento de reflexionar y establecer nuestros nuevos propósitos es ahora. Sí sí, ahora mismo, sin esperar a año nuevo.

Y tú dirás: ¿Y eso por qué, Greta? Si todavía estamos en Noviembre…

Pues porque quiero que consigas todos tus propósitos. Y porque quiero que te propongas algo que realmente quieras y te haga mejor persona.

Por lo general, los propósitos más comunes en la mayoría de la población son: Hacer ejercicio, perder peso, comer mejor, dejar de fumar, ahorrar, viajar, aprender algo nuevo y beber menos.

Analízalos unos segundos. Analízalos bien. ¿Ya? Vale. Ahora me toca a mí. En mi opinión, estos propósitos son propósitos de “Lunes” y no propósitos de “Año nuevo, vida nueva“. ¿No crees?

Este año vamos a hacer algo diferente. Este artículo lo escribo realmente porque quiero que te marques Grandes Propósitos. No quiero que seas de esas personas comunes que se marcan los propósitos comunes que he nombrado anteriormente. No. Vamos a pensar en grande.

Ahora dime, ¿Qué te apasiona? Seguro que tienes una pasión o hay algo que se te da muy bien. Si aún no sabes cuál es, tienes más de un mes para encontrarla y averiguar como sacarle provecho. (De ahí la importancia de empezar ya a planificar los propósitos de año nuevo.)

Una vez tengas clara cuál es tu pasión, establece propósitos entorno a esa pasión. No caigas en el juego de hacer más deporte, dejar de fumar y cosas de ese estilo. Establece propósitos que te acerquen a trabajar tu pasión. ¿Te gusta pintar cuadros? Tus propósitos de este año pueden ser ir a clases de pintura 2 veces por semana y visitar 4 museos durante todo el año. ¿Te gusta escribir? Tus propósitos de este año pueden ser realizar un curso de escritura y publicar un libro. ¿Te gusta aprender un nuevo idioma? Apúntate a clases y viaja al país dónde se hable ese idioma. ¿Te gusta cocinar? Tu propósito para este año puede ser aprender 50 nuevas recetas.

Deja los propósitos de hacer deporte y perder peso para los lunes. Aprovecha el 2021 para crecer y acercarte a lo que realmente te gustaría conseguir. Lo único que tienes que hacer hasta que empecemos un nuevo año es:

No es tan difícil, ¿no crees? Además, piensa que si realmente lo que quieres conseguir es mejorar, trabajar o incluso vivir de tu pasión, lo más probable es que tu motivación se mantenga elevada, pues estás haciendo algo que te gusta.

¿Qué esperas del 2021? Yo tengo la sensación de que este nuevo año será muy prometedor. ¡Ah! Y ya tengo todos mis propósitos establecidos.

¿Y tú? ¿Vas a empezar a organizarte ahora? ¡Cuéntamelo!

Un abrazo, Greta.

La vida son etapas

Hay muchas teorías acerca de las etapas de la vida por las que pasa el ser humano. Desde que nacemos hasta que fallecemos atravesamos las mismas etapas: crecemos, nos desarrollamos y maduramos a medida que avanza nuestra vida. Por lo general, la transición de una etapa a otra es un proceso natural mientras que, a veces, algunas personas se encuentran atrapadas en una etapa durante décadas o incluso hay personas que se saltan una etapa sin aprender las lecciones importantes de la misma.

Cuando somos pequeños nos suelen preguntar qué queremos ser de mayores o cómo queremos pasar la vida. Y mi pregunta ante esto es, ¿Cómo lo voy a saber si cada etapa de mi vida va a traerme nuevas sensaciones y aprendizajes? Puedo haber querido ser veterinaria durante mi infancia porque mi vecino tenía un perro, pero en la adolescencia puedo haber asistido a un concierto y haber querido ser guitarrista en un grupo de rock. Más tarde, siendo adulta puedo haber subido a un avión por primera vez y haber alucinado con el vuelo y desde entonces decidir que quiero ser azafata de vuelo.

Por este mismo motivo creo que es normal que a lo largo de nuestra existencia te hagas la siguiente pregunta: ¿Qué hago con mi vida?

Porque con esa pregunta incrustada en tu mente, la estrategia que vas a seguir es demasiado a largo plazo y muy poco flexible. Te hará ponerte unas metas que más tarde quizá ya no desees, y entonces la inercia te llevará sin darte cuenta (o sin querer darte cuenta) por un presente insatisfactorio hacia un futuro también insatisfactorio.

Por eso la pregunta correcta es, sin duda: ¿Qué quiero hacer con mi vida AHORA? ¿A qué quiero dedicar ESTA ETAPA?

Creo que es muy reconfortante saber que no tienes que tomar una decisión inamovible para el resto de tu vida. Puedes cambiar de rumbo si lo deseas sin creer que has cometido un error. Porque realmente cambiar de dirección es inevitable, es sano y muchas veces necesario.

Es mucho más productivo y estimulante saber que todo son etapas y que puedes centrarte en cada etapa sin tener que preocuparte si mañana cambiarás de dirección. Quizá en esta etapa te apetezca estudiar algo diferente, o mejorar en tu campo. Quizá en esta etapa quieres ser madre y dedicarte solo a eso. Quizá es hora de volver a dedicarle tiempo a tu salud mental y decides trabajar menos y hacer más deporte. Quizá sea el momento de crear un proyecto con un colega que se dedica a lo mismo que tú.

Si te centras en el presente, en tu situación actual y en la etapa que te encuentras, estarás viviendo tu vida plenamente y acercándote a un futuro mucho más alineado con tus valores. En mi opinión, es mejor eso que vivir programando un futuro en el que no sabes lo que vas a necesitar o querer, ya que dentro de un tiempo no serás la misma persona que eres hoy, pues te encontrarás en otra etapa de tu vida con otras necesidades, otros valores y otras circunstancias.

Así que hazte las preguntas: ¿Qué quiero hacer ahora? ¿Qué quiero en esta etapa de mi vida? Céntrate en hacer que cada etapa de tu vida sume y ¡permítetelo! Tómate un tiempo para saber a qué quieres dedicar tu etapa actual. Piensa que, hagas lo que hagas, estarás moldeándote para la siguiente etapa de tu vida.

¿Te habías planteado alguna vez la vida por etapas? Me encantaría conocer tu opinión.

Un abrazo. Greta.

Tienes que partir

La mejor forma de viajar en tiempos de coronavirus es leyendo.
Hoy quiero refrescar esta página en la que hago una breve explicación de mi libro.
Por supuesto, estáis más que invitados a adquirirlo y disfrutar de una lectura fresca y amena (y a un viaje sin moverse de casa).
Gracias y feliz día.

Greta Vega

Todos en algún momento de nuestras vidas estamos destinados a partir. Estoy segura que en algún momento de tu vida te has sentido perdido/a y no sabías qué hacer o cómo hacerlo. Dejar todo atrás no es tarea fácil, pero Núria decide mudarse a otro país tras terminar sus estudios. Núria es la protagonista principal del libro, y con 22 años de edad ha sido capaz de dejarlo todo para irse a vivir a Londres.

Durante la lectura del libro, Núria pasa por diferentes fases que son expresadas en primera persona. Nos cuenta sus vivencias, emociones y sentimientos de su día a día. Esto nos permite ponernos en su lugar y sentir que somos nosotros mismos los que estamos afrontando sus sucesos.

Tienes que partir es una novela psicológica de aventura en la que mi principal objetivo es entretener, inspirar y motivar a todos aquellos que en algún momento se…

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Deja de quejarte

¿Formas parte de esas personas que siempre tienen alguna queja? ¿Conoces a alguien que siempre está quejándose?

Pues este post es para ti.

Se supone que quien se queja es porque está insatisfecho, pero la queja también puede ser parte de una estrategia (consciente o inconsciente) de autocomplacencia.

Conozco personas que usan la queja para posicionarse como víctimas. Se quejan para dar una imagen de personas que sufren mucho y así conseguir que pasemos por alto sus errores. También están los que usan la queja como mecanismo de manipulación. Muestran su insatisfacción y mala suerte (o como quieran llamarlo) para llamar nuestra atención y así conseguir que dejemos de cuestionarlos, consiguiendo que se salgan con la suya. Seguro que se te ha pasado alguien por la cabeza… ¿a que sí?

Hoy en día vivimos en una sociedad en la que las quejas son nuestras compañeras, “qué frío hace hoy”, “mi trabajo es un agobio”, “no soporto a mi compañero”, “no me llaman para ningún empelo”, “estoy muy cansada” y un largo etcétera. Quejarse es un pésimo estilo de vida en el que muchos estamos sumergidos. Cuando nos quejamos no damos pie a ver lo positivo de las cosas y esto, si lo cogemos como costumbre, puede ser muy perjudicial tanto para nosotros como para la gente de nuestro alrededor.

Quejarse por hábito nos hace creer que merecemos más que los demás y esto nos posiciona en personas egocéntricas y sin empatía. Si no obtenemos lo que queremos, nos quejamos. No nos ponemos en el lugar del otro, pensamos que llueve, que nuestro trabajo es un agobio y que estamos muy cansados porque el mundo está en nuestra contra. Y esto, permíteme que te lo diga, es de ser muy desagradecidos. La queja no te va a llevar a nada bueno, no va a solucionar tus problemas.

Es muy fácil quejarse, todo el mundo sabe hacerlo. Lo que no todos saben hacer es enfrentar el problema por el cuál se están quejando. ¿Hace mucho frío hoy? Abrígate. ¿Te agobia tu trabajo? Organízate mejor o busca uno nuevo. Si tu problema tiene solución tienes que tomar acción y solucionar tu problema. Nadie lo va a hacer por ti. Puedes conseguir que te tengan compasión de tanto quejarte, pero también puedes conseguir que no te soporten más. (Ahí lo dejo).

Una persona que se queja constantemente es una persona tóxica que termina provocando estrés en las personas de su alrededor. Escuchar quejas no es para nada sano, ya que genera preocupación y emociones negativas. La persona que siempre recibe las quejas vive siempre en alerta, provocando que su bienestar y capacidad de concentración disminuyan. Mientras que la persona que sigue quejándose está alimentando su papel de víctima y, como consecuencia, alargándolo.

Todos tenemos derecho a quejarnos cuando algo nos desagrada, nos duele o nos da miedo. Es una expresión emocional que, por lo general, a las personas nos cuesta aceptar. Pero, sí es cierto que quejándonos nos desahogamos y nos ayuda a liberar emociones. Y es que la queja puede ser el primer paso para el cambio. ¡Analicemos esto!

Tienes derecho a quejarte, pero si lo haces estás obligado a actuar. Es decir, la queja es útil siempre y cuando nos sirva como propulsor hacia la acción, como recurso para liberar emociones y clarificar qué acciones vamos a tomar. Si algo no nos gusta, tenemos que tratar de cambiarlo, pero no tenemos que quejarnos y ya está. Si somos capaces de quejarnos hemos de ser capaces de salir de nuestra zona de confort y comenzar a tomar acción por aquello que deseamos que sea diferente.

Tanto si eres de las personas que se quejan siempre o convives con un quejica, hay una serie de pautas a seguir para dejar que la queja sea un hábito de vida. El primer paso es ser consciente de las quejas y dejar de usarlas sin ninguna finalidad. Hay que deshacerse de los pensamientos negativos y empezar a valorar todo lo que se tiene, teniendo en cuenta todo lo que provoca felicidad. Finalmente hay que dejar de juzgarlo todo y aceptar que hay cosas que no se pueden cambiar. No es tan difícil, ¿no crees?

Para romper con una costumbre hay que practicar cada día haciendo un esfuerzo consciente. Tú, yo y todo el mundo puede dejar de quejarse y empezar a tomar acción de sus problemas, así que hoy te animo a que seas el cambio que quieres ver en el mundo.

Y tú, ¿eres un quejica? Las personas que conoces que se quejan, ¿han dejado de hacerlo? Compárteles este artículo para que dejen de quejarse.

Un fuerte abrazo,

Greta.

Más idiomas, más beneficios

Multilingüe (Adjetivo): Que habla en varios idiomas.

Hoy quiero destacar la importancia de saber idiomas. Las personas que me conocéis bien sabéis que hablo 4 idiomas con fluidez, mientras que tengo un quinto idioma en el que soy capaz de comunicarme aunque todavía no tenga fluidez.

El aprendizaje de idiomas es un procedimiento complejo que implica un intercambio de información entre los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro. Una persona multilingüe tiene que ir variando entre dos o más lenguas, eligiendo la que quiere usar en cada momento, mientras deja las demás inactivas. Por ejemplo, en mi trabajo uso mayoritariamente el italiano. Por tanto, cuando hablo con mis clientes uso el italiano y dejo de lado el español. En el momento que dejo de hablar con mi cliente y miro el ordenador o el móvil paso a usar el español, dejando de lado el italiano. Esta acción es automática porque mi cerebro ya la tiene asociada.

¿Cómo se aprende un nuevo idioma?

A la hora de aprender un idioma trabajamos las cuatro habilidades lingüísticas: escuchar, hablar, leer y escribir. Estas cuatro habilidades se dividen en dos grupos: habilidades activas y habilidades pasivas.

  • Una habilidad pasiva es la que el individuo no necesitan producción, sino la recepción y comprensión de un mensaje. Son la comprensión lectora y la escucha. El individuo recibe un mensaje, lo procesa y lo entiende.
  • Una habilidad activa es la que requiere que el individuo produzca su propio mensaje. Son el habla y la escritura. El individuo procesa el mensaje que quiere transmitir, lo estructura y finalmente lo produce.

Obviamente las habilidades pasivas son más fáciles que las activas. Es mucho más fácil entender un mensaje escrito que escribirlo nosotros mismos, o entender una frase al escucharla que decirla en voz alta. Por lo que primero deberemos empaparnos de las habilidades pasivas. Es decir debemos escuchar mucho y leer mucho hasta llegar a comprender los mensajes. Una vez ya tengamos la comprensión, empezaremos con la producción. Con esfuerzo y ganas empezaremos a hablar y a escribir mensajes. Tras mucha práctica llegaremos a dominar las cuatro habilidades lingüísticas, llegando así a dominar el idioma. Seremos capaces de hablar, escribir, escuchar y leer en el nuevo idioma adquirido.

Aprender un idioma exige motivación y tiempo, y la clave es escuchar y leer.

Cuando sabemos comunicarnos en más de un idioma, ¿Qué beneficios nos esperan?

Cualquier nuevo idioma ofrece al cerebro ciertas ventajas físicas, psíquicas y cognitivas: mayor densidad de la materia gris, retraso de enfermedades como la demencia o el Alzheimer, rapidez en la resolución de problemas, eficacia en el cambio de una tarea a otra y gran capacidad para discernir información irrelevante. Interesante, ¿no crees?

Además, está demostrado que las personas multilingües suelen ser más explícitas, flexibles y creativas. Esto es debido a que son capaces de distanciarse de la subjetividad que se verbaliza en un idioma y darse cuenta de la relatividad del mundo que les rodea, por el simple hecho de contar con más de un estímulo.

Hablando más de un idioma consigues que tu mente sea más sana, más compleja y más activa. El conocimiento de un idioma refuerza la capacidad de aprender otro nuevo y proporciona herramientas que facilitan mejorar las habilidades fonéticas, proporcionando una base ideal para aprender a leer y a comprender una lengua extranjera nueva. Esto es completamente verdad. Con el tiempo me he dado cuenta de que cuantos más idiomas sabes, más similitud encuentras entre ellos. Esto hace que el aprendizaje de un nuevo idioma de la misma familia sea prácticamente deductivo.

No nos olvidemos del placer visitar un país extranjero y lograr comunicarnos con la gente local. Así como la facilidad en conocer gente nueva y hacer nuevas amistades. Estas nuevas amistades serán perfectas para ampliar nuestros conocimientos culturales. Cuando aprendemos un nuevo idioma también estamos aprendiendo (directa e indirectamente) la cultura asociada a este idioma. Lo cuál nos hace más cultos.

No importa la edad que tengas, si tienes curiosidad por un idioma puedes aprenderlo. Empieza por leer y escuchar todo lo que puedas (ahora, con las redes sociales puedes empezar a seguir cuentas con tu idioma objetivo). Una vez veas que ya entiendes alguna cosa, empieza a producir palabras o frases cortas. Recuerda que cuanto más te sumerjas en el idioma, más rápido aprenderás.

Desde mi perspectiva, mostrar interés por otras lenguas y culturas indica ganas de aprender, humildad y crecimiento personal. Así que márcate el objetivo de aprender un nuevo idioma, dedícale tiempo y ¿quién sabe? tal vez te suceda lo mismo que a la protagonista de mi libro Tienes que partir y te animes a cambiar de país y vivir nuevas aventuras.

Recuerda que lo importante es empezar. No tengas prisa en querer dominar un nuevo idioma, pues se necesita tiempo. Confórmate, primero, en entender vocabulario básico para poco a poco ir entendiendo las estructuras de la lengua y poder formar frases. Más vale saber un poco que nada.

Y tú, ¿Cuántos idiomas hablas? ¿te resulta fácil aprenderlos?¡Cuéntamelo! Si puedo, estaré encantada de ayudarte. 💖

Si crees que este post puede ser útil para alguien, compártelo.
Greta

Otoño productivo

El verano concluye y llega el otoño. Los días largos y soleados dan paso a otros más cortos y grises. Las temperaturas bajan y las horas de luz solar cada vez son más escasas. Además de traer paisajes ocres y días de lluvia, el otoño trae también un cambio de nuestros ritmos vitales. Con la llegada de esta nueva estación, muchas personas experimentan cambios en su estado de ánimo: se sienten más cansadas de lo habitual, más tristes, desmotivadas, con falta de concentración y con ganas de estar más tiempo solas.

¿Es normal este cambio? Pues tengo que decirte que sí, es bastante normal.

Esta sensación de tristeza es la que se conoce como depresión otoñal o trastorno afectivo estacional. Aparece al llegar el otoño y desaparece con la llegada de la primavera. Su principal causa reside en las horas de sol. Te explico, al disminuirse las horas que pasamos expuestos a la luz del sol, nuestro cerebro produce menos serotonina, que es la encargada de regular nuestro estado de ánimo, la conducta alimenticia o el sueño. Por tanto, la llegada del otoño nos afecta, por lo general, a todos.

Los síntomas más frecuentes de este trastorno son episodios de depresión, dónde ya no se disfruta hacer cosas que antes se disfrutaban, hay sentimientos de tristeza, desesperanza y mal humor. Otro problema relacionado es el aumento de peso por antojos de carbohidratos, dormir mucho o muy poco y sentirse sin energía.
Ahora es cuando te pido perdón si después de leer todo esto te has alarmado y te ha entrado a ti también un poquito de depresión. ¡Lo siento! Era necesario explicar todo esto para poder decirte que no todo son malas noticias… ¡Sigue leyendo!

Como toda emoción, si no te enganchas en ella y te permites transitarla, puede darte cosas muy buenas. En mi caso, es la escritura y el aumento de la práctica de deporte. Durante el verano y las vacaciones apenas practico deporte por la calor y apenas escribo por todos los planes que tengo con mi gente. Por lo que la llegada del otoño me permite practicar estas dos cosas con más facilidad.

¿Qué podemos hacer para sacarle partido al otoño y pasar lo más rápido posible este trastorno afectivo estacional?

Para mí, lo primero y más efectivo es llevar una vida organizada. Es decir, si vas a trabajar y sales a las 6 de la tarde, no dejes al azar lo que vayas a hacer en tu tiempo libre. Organízate en todo. Por ejemplo: cuando salga de trabajar iré a echar gasolina al coche y seguidamente iré al gimnasio. Cuando termine el gimnasio y llegue a casa, pondré una lavadora. Mientras la lavadora está en marcha prepararé la cena. Cenaré, tenderé la ropa e iré a la cama a leer. Haciendo esto, estás organizando tu tiempo y evitando la procastinación, que es una gran aliada de la falta de energía.

Apostar por una vida activa es clave en esta estación. Intenta realizar ejercicios físicos todos los días, aunque no sean intensos. Yo, por ejemplo, tres o cuatro días a la semana entreno duro, mientras que los otros tres los dedico a estiramientos o relajación.

Otra cosa que me encanta hacer en otoño y que me motiva muchísimo es el cambio de armario. Estamos en el momento oportuno para retirar las prendas de verano y poner en las perchas la moda otoñal para vestir de acuerdo a esta época del año.

En esta época también descubro que el hogar es maravilloso para el disfrute personal. Me gusta hacer limpieza profunda y cambiar los muebles de ubicación. ¡Me siento tan bien cuando termino! También, en esta estación, saco la cocinera que llevo dentro. Me gusta elaborar las comidas, cocinar por placer y probar recetas nuevas en mis días libres.

La lectura es una actividad que potencio bastante durante el otoño. En esta estación acostumbro a ir pronto a la cama y, como suelo decir, no hay nada mejor que ir a la cama acompañada de un buen libro (los libros no roncan). Y no nos olvidemos de los famosos domingos de sofá, peli y manta. ¡Son maravillosos!

Sabiendo que este trastorno existe y que puede afectarte, no está de más que tengamos en cuenta todas las cosas buenas que nos trae el otoño. Para mí, no es mi estación favorita del año, pero como ya has podido observar, la utilizo para recuperar todo lo que no he hecho en verano, más muchas otras cosas, como encontrarme a mi misma practicando la meditación, la cocina, disfrutando de una buena película o de un buen libro. También creo que los paseos otoñales son especialmente gratificantes. Así que, vamos a ser optimistas en esta nueva estación, aprovechándola el máximo posible, siempre con alegría y con ganas. Tengamos un otoño productivo.

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Greta.

Yo soy optimista, ¿y tú?

OPTIMISTA (adjetivo): Que propende a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable.

Siempre he pensado que el cerebro de las personas optimistas procesa y entiende la realidad de forma diferente. Nuestro cerebro es el reflejo de lo que somos, de lo que hacemos y pensamos y de como afrontamos la vida. Pero este órgano a veces no es tan efectivo como desearíamos. Se sabe que hay personas que genéticamente tienen mayor predisposición a los trastornos depresivos y de ansiedad, mientras que otras reflejan actitudes más resistentes al estrés.

Hay momentos de nuestra vida en que lo vemos todo negro, tenemos nubes en la cabeza y no podemos ver el lado positivo de las cosas. A veces esto nos pasa en una situación determinada, como por ejemplo si nos han despedido del trabajo o nos ha dejado nuestra pareja. Pero otras veces nos pasa durante temporadas más o menos largas, cayendo en un ciclo pesimista, estresante o desmotivado.

Hoy vengo para darte una buena noticia. Y es una muy simple: El cerebro es flexible. Todos nosotros, y dentro de nuestras posibilidades, podemos entrenarlo para desarrollar un enfoque más optimista. ¡Bieeeeen!

Pero eso no es todo…

Según un estudio realizado en el King´s College de Londres, la actitud positiva viene determinada genéticamente en un 25%, es decir, heredamos de nuestros padres ese pequeño porcentaje (de esto no tenemos el control). Sin duda, hay otra buena noticia y es que el resto depende de nosotros mismos, de nuestra actitud personal, de nuestro enfoque y determinación.

También hay una estrecha relación entre el optimismo y la edad. A partir de los 16 años y hasta los 70 años, el optimismo siempre va en aumento. Es un tramo de la vida en el que la gente mira hacia el futuro con ilusión y esperanza. Se trata de unos años llenos de eventos vitales: nuevo trabajo, nuevos amores, nuevas posesiones… que incitan a mantener el optimismo ya que provocan ilusión. A partir de los 70, el optimismo empieza a recaer ya que las personas perciben que la mayor parte de su vida ha quedado atrás.

Otra relación con el optimismo son los logros. Me gusta ver los logros y el optimismo como el pez que se muerde la cola. Cuantos más logros tengo, más optimista me siento y cuanto más optimista me siento, más logros tengo. ¿Nunca te ha pasado? El optimismo y los logros son realidades que se retroalimentan.

También quiero recalcar que el optimismo es clave para imponernos nuevas metas y alcanzarlas, ya que nos da la confianza necesaria para encontrar soluciones reales a los problemas que enfrentamos.

Así que, bien, llegados a este punto ¿qué debemos hacer para enfocarnos en un estilo de vida optimista? ¡Muy fácil!

  1. Reconócete. Al final del día identifica los logros que has conseguido y felicítate por ello. Este simple gesto te dará mayor seguridad y hará que crezca tu autoestima y confianza en ti mismo.
  2. Enfócate en el presente. No importa lo que hiciste ayer ni lo que vas a hacer mañana. Céntrate en el día de hoy y disfrútalo.
  3. Imagina. Cada día imagina tu vida ideal. Simplemente toma unos minutos para imaginarte con tu ropa ideal, tu casa ideal, tu trabajo perfecto, tu compañía… ¡lo que quieras!
  4. Rodéate de gente optimista que te inspire. El optimismo se contagia, así que si siempre te rodeas de este tipo de gente, acabarás siéndolo tu también.
  5. Busca soluciones a tus problemas. Si se te presenta un problema, date tiempo para analizarlo, frústrate y duda de todo. Después, prepárate para buscar la solución más apropiada o la forma de mejorar la situación.
  6. Céntrate en las cosas que puedes controlar. Acepta las cosas que no puedes cambiar y trabaja en las cosas que sí puedes controlar, como tu actitud frente a ellas.
  7. Agradece. Dedica unos minutos a dar gracias por todo lo que tienes, seguro que encuentras cosas maravillosas de las que no puedes tener queja.

Yo soy una persona optimista y seguir estas pautas me resulta de gran ayuda para mantener mi estilo de vida. Todas las personas con esta actitud tenemos unas características en común, ya que hemos elegido una perspectiva positiva para ver y vivir la vida. En resumen te diré que las personas optimistas luchamos por lo que queremos, aprendemos de los errores, somos honestos con nosotros mismos, nunca nos comparamos con los demás, nos aceptamos tal y como somos y nos automotivamos.

Como consecuencia de esto puedo asegurarte que los optimistas siempre tenemos una sonrisa en la cara, obtenemos mayores logros, gozamos de mejor salud física y emocional, somos más longevos y vivimos menos estresados. ¿Qué te parece? ¡Son todo beneficios!

Actualmente estamos en una situación global complicada en la que todo apunta a catástrofe y basta con poner las noticias diez minutos para perder todo el optimismo. Pero como ya he mencionado antes, el 75% de una actitud positiva depende de nosotros mismos, de nuestra actitud personal, de nuestro enfoque y determinación. Ser pesimista es mucho más fácil que ser optimista, pero tenemos que elegir bien si queremos gozar de una vida sana.

Todos podemos desarrollar una actitud más positiva, abierta y flexible con tal de convertirnos en personas optimistas, asumiendo el desafío de hacer, crecer y mejorar. El verdadero poder del optimismo conlleva un esfuerzo a diario, una actitud activa ante las situaciones que nos plantea la vida y que nos lleva a enfrentar nuestros propios miedos y preocupaciones. Estoy segura que, enfocándote a diario en los 7 puntos descritos arriba, notarás un gran cambio en tu vida.

Si ser positivos tiene tantos beneficios, ¿por qué no empezar a cultivar el optimismo ahora mismo? Yo ya lo hago, ¿y tú?

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Greta.

Los 20 Lemas de Greta

Un lema es una frase que expresa motivación, intención, ideal, y/o que describe la forma de conducta de una persona, de un grupo, de una institución, de un Estado, un país, una familia, etc. Un lema puede expresarse en cualquier idioma, pero lo más común es utilizar el latín o la lengua propia del lugar. A veces se utiliza como sinónimo de «lema» la palabra italiana «motto».

Así que hoy quiero mostrarte cuales son los lemas que expresan mis motivaciones, intenciones o describen mi forma de conducta:

1 . Las personas no cambian, solo disimulan y luego dañan.

Creo que la esencia de una persona nunca va a cambiar. Cada uno es como es. Si esa persona sabe que algo de ella a ti no te gusta, estará disimulando un tiempo hasta agradarte de nuevo. Una vez lo haya conseguido volverá a ser la misma persona de siempre. En este caso tengo que recalcar que, en mi opinión, las personas pueden evolucionar.

2. Sotar es de sabios.

Si en algún momento de tu vida quieres avanzar debes soltar algunas cosas. Te lo explico mejor aquí.

3. Si algo o alguien no te aporta, ¡aparta!

Puede sonar egoísta o maleducado, pero es uno de mis lemas preferidos. Si estás aguantando a alguien o algo que no aporta nada bueno en tu vida, apártate de ahí. No tienes porque aguantar nada de eso.

4. La paciencia se aprende.

Soy una persona muuuuuy impaciente, lo que viene a ser un culo inquieto, una ansia de persona… como lo quieras decir. Para mi la paciencia es un arte, es el arte de saber esperar. Y me ha costado mucho aprenderlo.

5. Arrepiéntete solamente de los errores que NO has cometido.

El arrepentimiento solo aplica cuando no aprendemos de una situación y creo que de todo se aprende. Por tanto, no hay que arrepentirse de nada porque esa acción que tú consideras error te ha enseñado un nuevo aprendizaje y por tanto te ha hecho crecer.

6. Hoy por ti, mañana por mi.

Esta frase la encontramos por primera vez en el siglo XVI, en El Quijote. Habrá personas que verán aquí una frase egoísta. ¿Por el hecho de que tú me hagas un favor, te lo tengo que devolver? Depende. Pero creo que siempre hay que tenerlo en consideración.

7. El que va davant, va davant.

Uno de mis favoritos en mi lengua nativa, que es el Valenciano. La traducción literal al castellano sería “Lo que va delante, va delante”. Se refiere a la expresión castellana “Que me quiten lo bailao“, que expresa la importancia de vivir el momento presente, de pasarlo bien y de disfrutar de la vida. No importa si después hay consecuencias o la diversión termina. Lo que importa son los buenos ratos que hemos vivido, es decir que lo que va delante, va delante. El que va davant, va davant.

8. Si tu sueño no te asusta es porque no es suficientemente grande.

Si tienes un sueño debe ser suficientemente grande como para asustarte, de lo contrario es simplemente un mini objetivo que sabes que vas a conseguir fácilmente.

9. Lo que crees, creas.

Ya sea positivo que negativo. Nuestras creencias son el filtro mental a través de las cuales interpretamos la realidad. De esta forma, todos aquellos postulados que consideramos verdaderos hace que convirtamos nuestra realidad en la misma creencia de la que partimos. Somos lo que pensamos que somos y conseguimos o creamos todo aquello que realmente creemos.

10. Cuánto más sabes, mejor decides.

Nunca tenemos que dejar de aprender. Creo que debemos aprender todo lo que esté a nuestro alcance ya que esto nos puede sacar de más de un apuro en algún momento dado. Recuerda, el saber no ocupa lugar.

12. De todo se aprende.

Este está muy relacionado con el lema 5 nombrado anteriormente. Creo que de todo, absolutamente todo, se puede sacar un aprendizaje. Si tenías un plan y no te ha salido como esperabas, no pasa nada. Estoy segura que has aprendido algo mientras intentabas realizar ese plan.

13. La vida no es lo que nos sucede, sino lo que hacemos con lo que nos sucede.

También una de mis favoritas. Nos pase lo que nos pase en esta vida, la importancia está en la reacción que tengamos con los hechos. Por ejemplo, te sucede que te echan del trabajo, pero depende de ti lo que hagas con lo que te ha sucedido. Tú eliges si amargarte y deprimirte o si empezar a buscar un nuevo trabajo más adaptado a ti y con mejores condiciones. Por tanto, la vida es lo que hacemos con lo que nos sucede. Es decir, cómo reaccionamos ante los sucesos.

14. Si amas tu vida, no malgastes tu tiempo.

No lo malgastes lamentándote, quejándote o haciendo algo que no te guste. Ponte manos a la obra para mejorar tu vida, para aportarte valor y sabiduría. Te hablo más y mejor del tiempo aquí.

15. Aprender a decir NO es un lujo.

No quiero, no me gusta, no tengo ganas. Decir NO es sano. A veces nos cuesta aprender a decir esta palabra tan chocante, pero creo que es necesario saber usarla y si es con elegancia aún mejor.

17. Si stava meglio quando si stava peggio.

Aquí tenemos un lema en uno de mis idiomas preferidos, el italiano. La traducción literal sería “Se estaba mejor cuando se estaba peor”. ¿Qué significa esto? Que a veces nos quejamos de una situación y una vez esta situación ha pasado, nos encontramos en una situación nueva que es peor de la que estábamos. Por tanto, decimos que estábamos mejor cuando nos pensábamos que estábamos mal.

18. No esperes nada de nadie y nunca te decepcionarás.

Aunque pueda sonar fuerte el hecho de no esperar nada de nadie, creo que es mejor no hacerlo que decepcionarse más tarde. Haz los favores que quieras, pero nunca los esperes de vuelta.

19. Las casualidades no existen.

Lo creo firmemente ya que pienso que todo, absolutamente todo, pasa por algo. Si dada una situación coincides con alguien o con algún suceso extraño, creo que es por algún motivo que tarde o temprano entenderás.

20. Sé el tipo de persona que te gustaría conocer.

Esto hay que tenerlo en cuenta siempre. Sirve para todos los casos y todas las circunstancias. ¿Cómo deberías ser tú para tener ganas inmensas de conocerte o incluso de ser tu mejor amigo/a? Pues sé ese tipo de persona.
Si tienes dos minutos más te recomiendo leer El poder de ser tú.

¿Qué lemas te han gustado más? ¿Cuáles van completamente de acuerdo contigo y cuales no?

¡Me gustaría saberlo! Ya que cuanto más sé, mejor decido 😉

Greta

Filtra tus pensamientos

¿Sabías que se calcula que al día podemos tener unos 60.000 pensamientos?

¡Así es! Eso son 40 pensamientos por minuto. ¡Una barbaridad! Obviamente muchos de ellos pasan inadvertidos, pero otros vienen para quedarse y depende de cuáles sean pueden llegar a frustrarnos e incluso a desmotivarnos un poquito.

¿Qué hacer en el caso de que esto nos suceda? ¡Pues muy fácil! Aprender a diferenciar qué pensamientos nos ayudarán en nuestras metas. Nuestro principal objetivo será ese: darle importancia a los pensamientos que nos acerquen a nuestros objetivos y no dejar que otro tipo de pensamientos negativos interfiera.

Si tienes un motivo necesitas motivación. Esto es, si tienes un objetivo necesitas estar motivado para lograrlo.

Si eres una persona ansiosa como yo, querrás lograr tus objetivos lo antes posible. Así que mi recomendación es que empieces por aprender todo lo relacionado con lo que quieres conseguir. Debes crear una actitud positiva de aprendizaje.

¡Pon tu curiosidad a trabajar! Esto creará más pensamientos relacionados con tu motivo principal.

Si por ejemplo tu objetivo es irte a vivir a Londres, cómo la protagonista del libro “Tienes que partir”, empieza a documentarte sobre la ciudad, sobre las costumbres de allí, intenta conocer a alguien que viva o haya vivido allí. Si lo que quieres es sacarte un curso de maquillaje profesional, empieza a indagar, busca a gente que ya lo haya hecho o empieza a fijarte en los profesionales.

Haciendo todo esto empiezas a mover ficha. Le estás avisando al mundo de que ese tema te interesa a la vez que estás filtrando tus pensamientos. Estás ocupando tu mente en cosas que SÍ te interesan.

Cada día dedica tiempo a acercarte a tu objetivo. Simplemente buscar algo en Google relacionado con tu objetivo, te llevará a buscar más cosas o a invertir más tiempo en ello. Y a parte de que aprenderás muchas más cosas, ¿sabes en que otro sentido te beneficia? En que estás alejando distracciones y pensamientos negativos.

Los pensamientos negativos sabotean lo mejor de nosotros mismos y, si no sabemos controlarlos, acaban creando una situación de infelicidad y desmotivación.
¿Sabrías identificar estos pensamientos negativos? Veamos varios tipos:

  • Adivinar el futuro: no va a funcionar, no va a salir bien, no lo voy a lograr.
  • Generalizar: siempre me sale mal, siempre fallo cuando lo intento, nunca lo logro.
  • Minimizar lo positivo: hoy he aprendido un montón, pero no lo necesario.
  • Blanco o negro: he fallado por completo, esto solo me pasa a mi.
  • Los demás: ella no está de acuerdo, él no quiere y si me lo dice es por algo.

Además, tengo que añadir que este tipo de pensamientos negativos suelen ser bastante creíbles. Cuanto más los piensas más los crees. Los damos por válidos, sin cuestionarlos, ya que los vemos como verdades absolutas. Acaban siendo una mochila con mucho peso en nuestras espaldas.

Por fortuna esto es algo que se puede solucionar. Para ello deberemos aprender a analizarlos con lógica para comprobar que sus conclusiones son exageradas. Estoy segura que si eres consciente, lograrás darte cuenta de lo ridículos que resultan en la mayoría de ocasiones y conseguirás neutralizarlos. Conseguirás darte cuenta de que esa mochila te pesa y no te hace ningún bien.

Así que el aprendizaje de hoy es saber filtrar tus pensamientos. Cuando te des cuenta que tienes pensamientos negativos debes ser consciente de ello detectándolos. Seguidamente, debes encontrar un estímulo suficientemente potente para que te ponga a trabajar y te corte de los pensamientos negativos. ¡Así de fácil!

Espero que tengas un buen día y recuerda no tener piedad a la hora de deshacerte de la mochila de pensamientos negativos.

Comparte esta entrada con quién creas que necesita filtrar sus pensamientos. Después de leer esto te recomiendo recordar El gran poder de ser tú.


Gracias por leerme,

Greta.

¿Qué te asusta?

Quédate con esta frase: No hay nada tan poderoso como una mente cambiada.

Puedes cambiar tu pelo, tu ropa, tu dirección, tu pareja… pero si no cambias tu mente la misma experiencia se repetirá siempre, una y otra vez. Y es que si quieres algo de la vida, si quieres cambiarte a ti mismo, si quieres conseguir algo, si tienes una meta que alcanzar, tienes que cambiar tu comportamiento y superar los hábitos negativos.

Sé que es desafiante y difícil. La mayoría de la gente va por la vida sin descubrir cuáles son sus talentos y por tanto nunca llegan a desarrollarlos. Que triste me parece que tengas un talento maravilloso como bailar, crear, escuchar, aprender idiomas con facilidad… ¡lo que sea! y no tengas el valor de desarrollarlo, ¿En serio no te vas a permitir ese crecimiento?

La única cosa que te va a hacer feliz, este año o el próximo, es dar un paso hacia delante, es elevar el nivel, es descubrir de lo que eres capaz y sentir ese increíble poder de seguir insistiendo a superar eso que te detiene, a cruzar al otro lado donde se encuentra tu verdadero yo. De eso es lo que trata este juego de la vida.

Cuando enfrentas tus miedos y continuas impulsándote a seguir, algo sucede en ti. Si no desarrollas el coraje para hacer lo que deberías hacer y pasas mucho tiempo dando vueltas, tratando de convencer a otras personas o tratando de obtener su aprobación, lo que va a pasar es que perderás la calma y otras personas te convencerán de que lo que quieres hacer no tiene ningún valor y esto te puede llevar a desistir de tu sueño.
En mi libro Tienes que partir, podemos ver un claro ejemplo de lo que estamos hablando:

Núria, la protagonista, quiere irse a vivir a Londres y se sorprende cuando nadie se conmueve ante su gran noticia de cambiar de país. Es más, su padre y su pareja directamente no lo entienden y no le ven ningún tipo de sentido. Esto provoca en Núria una reacción de orgullo. Es decir, “solo por el hecho de que me hayas dicho que no, pues yo voy a decir que si.” Pero no todo el mundo reacciona de ese modo… ¡Vamos a verlo!

Cuando una persona tiene un fuerte deseo, inconscientemente busca la aprobación de la gente de su alrededor, de sus seres queridos. Si estas personas discrepan, lo más probable es que intenten convencer de que cumplir ese deseo no es factible, o no es necesario, o no es seguro… van a dar información negativa intentado convencer de que no es una buena idea. Y, ¿cómo reacciona la persona que acaba de contar su mayor deseo a estas personas? ¡Con miedo! Empieza a pensar que si estas personas (que le quieren tanto) dicen esto, será por su bien, que tal vez tengan razón y que tal vez no sea una buena idea. Resultado: la persona en sí se queda en el mismo lugar, sin dar el paso hacia delante, en el mismo nivel.

Ahora te voy a decir una cosa: ¡NO HAGAS CASO!

¿Cuánto tiempo te queda? ¡No lo sabes! Así que deja de perder el tiempo valioso de tu vida. Si quieres algo tienes que ser implacable. Tienes que aprender a tener éxito y a ser creativo. El poder de resistir a pesar de todo, el poder de soportar, la capacidad para hacer frente a las derrotas una y otra vez sin darte por vencido y el poder a ignorar el que dirán. Hay que tener una cualidad vencedora que, más tarde, se convertirá en una cualidad ganadora. Debes tener ese poder.

Y, ¿Cúal es este poder? Ese poder está disponible solo cuando un hombre o una mujer se encuentra en ese estado de ánimo en el que sabe exactamente lo que quiere y está completamente decidido de que no va a renunciar hasta que lo consiga.

Todas las nuevas aventuras, especialmente aquellas que son en un territorio nuevo, ASUSTAN. Crees que Núria no estaba asustada? ¡Claro que sí! Pero ella tenía claro lo que quería y tenía las cualidades necesarias para conseguirlo. Y es por eso que no abandona la persecución de su sueño.

Tienes que saber que también existe esa grandeza en ti. Y tienes que aprender a controlar las críticas desde fuera y desde dentro.

Persigue tu objetivo y no dejes que nada te detenga. Vive tu vida con pasión y con determinación. Tienes que centrarte en ti mismo hasta convencerte. Y una vez estés convencido absolutamente, lo que tienes que hacer es LANZARTE.

Puedes empezar por decirte a ti mismo que tienes lo que necesitas para llevarlo a cabo y que nada te va a detener. Verás que cada día comenzarás a ver la diferencia en las cosas que haces.

¡No tengas miedo! ¡No tengas miedo a cambiar! Porque tal y como he dicho al inicio de este artículo No hay nada tan poderoso como una mente cambiada.

Comparte este post, ¡perdamos el miedo al cambio!
Greta.