Yo soy optimista, ¿y tú?

OPTIMISTA (adjetivo): Que propende a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable.

Siempre he pensado que el cerebro de las personas optimistas procesa y entiende la realidad de forma diferente. Nuestro cerebro es el reflejo de lo que somos, de lo que hacemos y pensamos y de como afrontamos la vida. Pero este órgano a veces no es tan efectivo como desearíamos. Se sabe que hay personas que genéticamente tienen mayor predisposición a los trastornos depresivos y de ansiedad, mientras que otras reflejan actitudes más resistentes al estrés.

Hay momentos de nuestra vida en que lo vemos todo negro, tenemos nubes en la cabeza y no podemos ver el lado positivo de las cosas. A veces esto nos pasa en una situación determinada, como por ejemplo si nos han despedido del trabajo o nos ha dejado nuestra pareja. Pero otras veces nos pasa durante temporadas más o menos largas, cayendo en un ciclo pesimista, estresante o desmotivado.

Hoy vengo para darte una buena noticia. Y es una muy simple: El cerebro es flexible. Todos nosotros, y dentro de nuestras posibilidades, podemos entrenarlo para desarrollar un enfoque más optimista. ¡Bieeeeen!

Pero eso no es todo…

Según un estudio realizado en el King´s College de Londres, la actitud positiva viene determinada genéticamente en un 25%, es decir, heredamos de nuestros padres ese pequeño porcentaje (de esto no tenemos el control). Sin duda, hay otra buena noticia y es que el resto depende de nosotros mismos, de nuestra actitud personal, de nuestro enfoque y determinación.

También hay una estrecha relación entre el optimismo y la edad. A partir de los 16 años y hasta los 70 años, el optimismo siempre va en aumento. Es un tramo de la vida en el que la gente mira hacia el futuro con ilusión y esperanza. Se trata de unos años llenos de eventos vitales: nuevo trabajo, nuevos amores, nuevas posesiones… que incitan a mantener el optimismo ya que provocan ilusión. A partir de los 70, el optimismo empieza a recaer ya que las personas perciben que la mayor parte de su vida ha quedado atrás.

Otra relación con el optimismo son los logros. Me gusta ver los logros y el optimismo como el pez que se muerde la cola. Cuantos más logros tengo, más optimista me siento y cuanto más optimista me siento, más logros tengo. ¿Nunca te ha pasado? El optimismo y los logros son realidades que se retroalimentan.

También quiero recalcar que el optimismo es clave para imponernos nuevas metas y alcanzarlas, ya que nos da la confianza necesaria para encontrar soluciones reales a los problemas que enfrentamos.

Así que, bien, llegados a este punto ¿qué debemos hacer para enfocarnos en un estilo de vida optimista? ¡Muy fácil!

  1. Reconócete. Al final del día identifica los logros que has conseguido y felicítate por ello. Este simple gesto te dará mayor seguridad y hará que crezca tu autoestima y confianza en ti mismo.
  2. Enfócate en el presente. No importa lo que hiciste ayer ni lo que vas a hacer mañana. Céntrate en el día de hoy y disfrútalo.
  3. Imagina. Cada día imagina tu vida ideal. Simplemente toma unos minutos para imaginarte con tu ropa ideal, tu casa ideal, tu trabajo perfecto, tu compañía… ¡lo que quieras!
  4. Rodéate de gente optimista que te inspire. El optimismo se contagia, así que si siempre te rodeas de este tipo de gente, acabarás siéndolo tu también.
  5. Busca soluciones a tus problemas. Si se te presenta un problema, date tiempo para analizarlo, frústrate y duda de todo. Después, prepárate para buscar la solución más apropiada o la forma de mejorar la situación.
  6. Céntrate en las cosas que puedes controlar. Acepta las cosas que no puedes cambiar y trabaja en las cosas que sí puedes controlar, como tu actitud frente a ellas.
  7. Agradece. Dedica unos minutos a dar gracias por todo lo que tienes, seguro que encuentras cosas maravillosas de las que no puedes tener queja.

Yo soy una persona optimista y seguir estas pautas me resulta de gran ayuda para mantener mi estilo de vida. Todas las personas con esta actitud tenemos unas características en común, ya que hemos elegido una perspectiva positiva para ver y vivir la vida. En resumen te diré que las personas optimistas luchamos por lo que queremos, aprendemos de los errores, somos honestos con nosotros mismos, nunca nos comparamos con los demás, nos aceptamos tal y como somos y nos automotivamos.

Como consecuencia de esto puedo asegurarte que los optimistas siempre tenemos una sonrisa en la cara, obtenemos mayores logros, gozamos de mejor salud física y emocional, somos más longevos y vivimos menos estresados. ¿Qué te parece? ¡Son todo beneficios!

Actualmente estamos en una situación global complicada en la que todo apunta a catástrofe y basta con poner las noticias diez minutos para perder todo el optimismo. Pero como ya he mencionado antes, el 75% de una actitud positiva depende de nosotros mismos, de nuestra actitud personal, de nuestro enfoque y determinación. Ser pesimista es mucho más fácil que ser optimista, pero tenemos que elegir bien si queremos gozar de una vida sana.

Todos podemos desarrollar una actitud más positiva, abierta y flexible con tal de convertirnos en personas optimistas, asumiendo el desafío de hacer, crecer y mejorar. El verdadero poder del optimismo conlleva un esfuerzo a diario, una actitud activa ante las situaciones que nos plantea la vida y que nos lleva a enfrentar nuestros propios miedos y preocupaciones. Estoy segura que, enfocándote a diario en los 7 puntos descritos arriba, notarás un gran cambio en tu vida.

Si ser positivos tiene tantos beneficios, ¿por qué no empezar a cultivar el optimismo ahora mismo? Yo ya lo hago, ¿y tú?

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Greta.

Publicado por Greta Vega

www.gretavega.com

4 comentarios sobre “Yo soy optimista, ¿y tú?

  1. Reblogueó esto en SER+POSITIVOy comentado:
    “Yo soy una persona optimista y seguir estas pautas me resulta de gran ayuda para mantener mi estilo de vida.
    Como consecuencia de esto puedo asegurarte que los optimistas siempre tenemos una sonrisa en la cara, obtenemos mayores logros, gozamos de mejor salud física y emocional, somos más longevos y vivimos menos estresados.
    Si ser positivos tiene tantos beneficios, ¿por qué no empezar a cultivar el optimismo ahora mismo? Yo ya lo hago, ¿y tú?”
    (me gustó y lo comparto)
    Paz y bien.

    Me gusta

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