¡El tiempo es oro!

Todos los días a las 7 de la mañana voy a ingresar en tu cuenta 1.440€ para que los gastes durante el día como quieras. ¡Que bien! ¿eh?

Lo voy a hacer toooooodos los días. La única condición es que al final del día el dinero que no hayas gastado lo retiraré. Es decir, no vas a poder ahorrar. Lo que gastes será para ti y lo que no gastes desaparecerá.

¿Aceptas?

¡Pues claro Greta! ¡Ahora mismo te doy mi número de cuenta!

¿Te imaginas? Estoy segura que todos los días te levantarías a las 6 de la mañana para esperar con ansia el ingreso del dinero y poder empezar a gastarlo, ¿verdad?

Pues me alegra decirte que esos 1.440€ realmente no son Euros, sino MINUTOS. Todos los días te levantas con 1.440 minutos en tu cuenta de vida. Es tu deber gastarlos debidamente.

Supongamos que te encanta un idioma y quieres aprenderlo. ¿En la vida real qué haces? Lo más probable es que te apuntes a una academia y des un dinero a cambio de que alguien te enseñe el idioma.

Pues el día a día funciona igual. ¿Cuánto tiempo de tu vida estás dispuesto a pagar por aprender inglés? Tienes 1.440€ al día para pagar el aprendizaje de este idioma. Si te pasas 2 horas al día estudiando inglés eso son 120 minutos, por tanto aun te quedan otros 1.320 minutos al día. ¿En qué los podríamos invertir?

Creo que es nuestro deber saber aprovechar el tiempo. Para mí aprovechar el tiempo es hacer lo más importante que en cada instante tienes la oportunidad de hacer. Dicho de otra manera, si en un determinado momento estás haciendo algo menos importante que otra cosa que podrías estar haciendo en su lugar, entonces, estás perdiendo el tiempo.

Y ¿Cómo saber que cosas son más importantes que otras? Pues esto claramente depende de tus OBJETIVOS. (De ahí a que siempre digo que hay que tener objetivos).
Según el tiempo hay tres tipos de objetivos: a corto plazo, a mediano plazo y a largo plazo.

Los objetivos a corto plazo no van más allá de un año. Perder 5 kilos, pasar los exámenes de junio, terminar el curso, conseguir 5 clientes más, conseguir trabajo, comprar ese bolso que tanto me gusta, reservar el viaje con los amigos…

Los objetivos a mediano plazo, por lo general, abarcan entre 1 y 5 años. Cambiar el coche, comprar una casa, finalizar una carrera universitaria, dominar un idioma, ampliar el negocio…

Y, finalmente, los objetivos a largo plazo se extienden más allá de 5 años. Haber visitado 10 países, comprar una segunda casa, formar una familia…

Entonces, ¿ahora mismo en qué objetivo te estás enfocando? Puedes estar enfocado en varios a la vez. Por ejemplo, perder 5 kilos, comprar el bolso, terminar el curso y haber visitado 10 países.

Cada día tienes 1.440 minutos para cumplir tus objetivos. Puedes invertir 60 minutos en el objetivo de perder 5 kilos, otros 30 en ir a comprarte el bolso, otros 45 en avanzar algo del curso y otros 40 en buscar cuál va a ser tu próximo país. Has gastado en total 180 minutos en tus objetivos. Es decir, 3 horas al día. Te quedan 1260 minutos. Si trabajas a tiempo completo te quedan 780 y si duermes 8 horas te quedan 300 minutos al día.

Y, ¿Qué hacemos con esos 300 minutos que nos sobran? Esos 300 minutos son los minutos del SER y no del HACER.

Podemos pasarnos la vida haciendo cosas, acercándonos en nuestros objetivos pero el 100% de nuestro bienestar no depende de ello. En cierto modo vivimos inmersos en una vida programada y tal es la programación que podemos tener, que sin acabar una tarea ya estamos pensando en empezar la otra; sin disfrutar del aquí y ahora, del presente. Nos centramos en el futuro, pasando por alto la importancia del vivir el presente.

Por tanto, es IMPRESCINDIBLE dejarnos espacio para estar con nosotros mismos, para pararnos a pensar.

Con esto quiero mostrarte que con organización se puede llegar a todo. No valen la excusas de “no tengo tiempo“, ya que el tiempo es para todos el mismo, 24 horas que tiene cada día.

Todas esas personas que admiras y que han logrado sus objetivos tenían el mismo tiempo que tú, ni más ni menos. Así que no quiero excusas con el tiempo. El tiempo no tiene culpa de nada ya que está ahí todos los días a tu disposición. Con el tiempo que tienes puedes hacer dos cosas: trabajar o distraerte. Si trabajas te acercas a tus objetivos, si te distraes te alejas.

Vivimos en una sociedad en la que es muy fácil distraerse, así que estoy yo aquí para decirte que vale, te puedes distraer un poco, pero por favor, espabila. No estés siempre distraído. Utiliza tu tiempo sabiamente. Exprímelo del mejor modo posible. Y piensa que cada minuto que pasa es un minuto que ya no podrás recuperar nunca más en tu vida.

Para que te quede más claro: “somos el tiempo que nos queda”.

Greta.

Gracias por compartir.

Publicado por Greta Vega

www.gretavega.com

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